Octubre: mes de concienciación y sensibilización ante la muerte perinatal

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Octubre es el mes internacional de concienciación y sensibilización ante la muerte perinatal. Durante este mes se llevan a cabo diferentes actos para honrar y recordar a estos bebés que se fueron demasiado pronto, ya sea en el embarazo o al poco tiempo de nacer. Y en concreto, el día 15  se convoca una ola de luz mundial para visibilizar esta pérdida.

Muerte perinatal

Pero, ¿qué es la muerte perinatal? Aunque hay diferentes definiciones “oficiales”, podemos decir que la muerte perinatal incluye a los bebés que mueren intraútero desde las 22 semanas de gestación, y los bebés que lo hacen en su primer mes de vida. Por suerte no es algo que ocurra de forma muy habitual, pero seguro que es más frecuente de lo que creíamos. De hecho, si nos ponemos a pensar, seguro que conocemos a alguien que haya pasado por una situación similar.

 

Duelo perinatal

El problema cuando hablamos de muerte perinatal es que estas definiciones son muy excluyentes. ¿Qué pasa cuando un bebé se va antes de las 22 semanas? ¿Acaso no era importante? ¿O es que duele menos? El amor hacia un hijo o hija no entiende de plazos, y duelo perinatal es un tema de amor.

Cuando te enteras de que estás esperando un bebé, en seguida te invade un tremendo huracán de sentimientos: alegría, incertidumbre, ilusión, miedo, dudas… En seguida empezamos a pensar en cómo será, si será niño o niña, hacemos planes, nos imaginamos como madres o padres, nuestras primeras navidades en familia…

Pero si el embarazo no va como bien o el bebé muere antes o al poco tiempo de nacer, todo lo que habíamos construido a su alrededor se derrumba, todas esas expectativas, planes e ilusiones se ven truncados de repente. Es aquí cuando empieza el difícil camino del duelo perinatal, un doloroso proceso de elaboración y aceptación de esta pérdida.

El duelo perinatal consta de cuatro fases: shock y adormecimiento, búsqueda y ansiedad, desorganización o desorientación, y reorganización.

1. Shock y adormecimiento: la noticia de la muerte del bebé es algo tan inesperado que te deja paralizada y aturdida. En realidad es una forma de protegerte del impacto total de la pérdida. A veces esta situación de bloqueo o parálisis se interrumpe de pronto por estallidos de llanto o dolor. Puedes sentir ira, incredulidad, sufrimiento o pánico.

2. Búsqueda y ansiedad: en esta segunda fase aparecen sentimientos de inquietud, ansiedad por lo que pudo haber sido, inmenso dolor. Pueden aparecer síntomas físicos como pesadillas, oír llantos de bebé… Además se intenta buscar respuestas o razones de la pérdida, lo que a veces nos lleva a la aparición de sentimientos de culpa, muy frecuentes en las mamás.

3. Desorganización o desorientación: es una de las fases más complicadas. Al irse desarrollando el convencimiento de que la pérdida es definitiva, surgen tristeza, dificultades de concentración, malestar físico y emocional, etc. Es frecuente sentir que te estás volviendo loca,o que no vas a poder superarlo.

4. Reorganización: el duelo está llegando a su fin, las familias comienzan a seguir con sus vidas normalmente, sin sentirse culpables por ello. Ya es más fácil tomar decisiones. La muerte ocupa el lugar apropiado en su memoria y en su vida. No van a olvidar nunca al bebé que murió, pero por fin pueden continuar con su vida, aunque nunca volverán a ser los mismos.

La principal característica de estos duelos y que los diferencia de otros es el tabú que hay a su alrededor: nadie lo nombra, no se habla, no se reconoce. Se asume que como el bebé apenas existió no ha podido dejar huella. El entorno más cercano de la mamá o de la pareja tiende a minimizar el dolor y a intentar animar con frases del tipo “ya tendrás/tendréis otro”, “la naturaleza es sabia”, ‘mejor ahora que no le conocías’. Pero estas frases lo único que hacen es aumentar la sensación de vacío y soledad de mamás y papás. Por supuesto que sabemos que se hace con la mejor intención, en un afán de proteger o aliviar, pero en realidad no ayudan. Para ellos, es y siempre será su bebé, único e irrepetible, y el que los demás no lo sientan así no lo va a cambiar.

Cómo acompañar el duelo perinatal

Cuando un bebé muere casi nada de lo que hagamos podrá disminuir el dolor de su madre y de su padre en estos momentos. Pero sí hay varias cosas que puedes hacer para evitar hacer más daño:

No les evites ni evites hablar del bebé. Si puedes y ellos quieren, ve a verlos. Pregúntales cómo están o cómo puedes ayudarlos. Permíteles hablar de lo que les ha pasado, que puedan expresarse con libertad y se sientan escuchados. Puedes llorar con ellos, no tienes por qué ser fuerte; es más, si tú lloras les das la oportunidad a ellos de llorar también. Cuídales, también físicamente: puedes ofrecerte a llevarles comida, o hacer la compra o cualquier tarea cotidiana para la que puede que no tengan fuerzas.

Cosas que decir (Fuente: Umamanita)

  • Di que lo sientes.
  • Estar dispuesta a hablar del bebé.
  • Quizás no quieran escuchar noticias del embarazo de una amiga común, o no les apetezca estar con bebés. Si quieren saberlo preguntarán.
  • No digas que tienen suerte porque tienen otro hijo o porque pueden tener otro bebé. Este bebé era único.
  • No intentes culpabilizar a nadie, incluso si los padres lo hacen. Esto no ayuda a sanar.
  • No digas que sabes lo que sienten a no ser que también hayas perdido un bebé o un hijo. Puede que esto les haga sentir mal.
  • No des consejos de cómo “deben” sentir.

Y si eres tú quien lo ha pasado, lo siento de veras. Tómate tu tiempo para llorar, para estar triste o rabiosa, enfadada o deprimida. No hay recetas, no hay reglas; lo que sientas está bien, permítete sentirlo. Pero sobre todo, quiero que sepas que no estás sola: no podemos aliviar tu dolor, pero podemos acompañarte si lo necesitas. Pide ayuda a tu matrona, habla con otras familias, busca grupos de apoyo por tu zona o en la web… Compartir tu dolor aliviará su peso.

Desde Materna Yoga nos sumamos a la #Oladeluz2018

para recordar a todos esos bebés que se fueron demasiado pronto.

Besos al cielo.

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